The Edge: el bajo perfil como brújula y alma de U2

Escuchas tres punto cinco segundos de la guitarra de The Edge, sin contexto, y dices: “sí, a huevo, es U2”.

No de muchos músicos se puede afirmar algo así. ¿Cuántos pueden crear su propio lenguaje y hacer que todos lo entiendan aún sin hablarlo?

Que Bono te caga, ya sé. Que odiar a U2 es provocador, edgy y considerado socialmente cool, ya sé —vil caso de borreguismo, si me preguntan.

Pero filias y fobias a un lado, The Edge se cuece aparte. Su caso bien podría ser el tema central de alguna tesis loca para titularse en la UNAM.

No es el guitarrista más escenoso ni el que acapara los reflectores —al menos no deliberadamente. Su papel es aún más importante: él mismo es el sonido de U2.

Más allá de un estilo bien diferenciado, reconocible, su versatilidad es la que le ha dado tantas glorias al amado-odiado conjunto irlandés.

Puede construir pasajes agridulces y altamente melódicos (“Staring at the Sun”), sonar a que podría derrumbar edificios enteros (“Hold Me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me”), o bien sentar las bases de todo el post rock muchos años antes de que el movimiento explotara (“Where the Streets Have No Name”). En su momento, también demostró que es un compositor de bandas sonoras más que competente, extraordinario incluso (“Rowena’s Theme”).

¿Y si es tan bueno por qué no sacaron The Edge 2?

Dice Billy Corgan que, después de los Beatles, la banda más influyente de la historia es Joy Division. No hay nada descabellado en su afirmación. Pero creo que hay un matiz: sin restarles ningún mérito, bandas como esa y algunas más como Nirvana y Pixies, logran ser altamente imitadas y reverenciadas debido a la simpleza de su sonido y lo fácil que es reproducirlo.

The Edge no puede subirse a ese tipo de discusiones por una razón simple: replicar su sonido es condenadamente difícil. Y eso es producto de lo único que resulta. Este video lo ilustra bastante bien:

Por si fuera poco, al canijo no se le da nada mal la cantada. Son muy pocas las canciones de U2 entonadas por él, pero las pocas que hay son una chulada. Una muestra de ello: “Van Diemen’s Land”.

¿Hay algo que no haga bien este pelado?

 

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