Espacios liminales: la forma de terror más sutil, y también la más real

En la serie distópica The Last of Us, de HBO, hay un episodio en el que dos adolescentes recorren libremente un centro comercial abandonado desde hace años. Afuera, la civilización ha perdido la batalla contra una plaga que ahora domina el orden natural; el mundo ha colapsado. Pero eso no es, en realidad, lo que más inquieta de aquel escenario.

Lo que incomoda es observar cómo ese gigantesco espacio público concebido para vender, entretener y matar el tiempo, de pronto queda reducido a nada. Sin el alboroto de la gente, es por completo inútil, no tiene razón de ser.

Algo similar ocurre, por ejemplo, al salir de una sala de cine por la noche: recorrer los largos pasillos desiertos, mirar los locales cerrados, los estacionamientos en silencio. Es una forma de terror casi imperceptible, incomprensible, pero legítima.

Y lo mismo al caminar en las últimas horas del día por una estación de metro o por los pasillos de una escuela, una oficina o un hospital. O al abandonar un evento masivo donde al final solo queda basura y olvido. Lo que hace instantes era el epicentro de una eufórica experiencia colectiva se convierte en un abismo. Es un contraste casi macabro.

A este tipo de lugares y situaciones se les conoce como espacios liminales: la dualidad de ese extraño bucle en el que grandes espacios transitorios se llenan de vida y energía durante el día, pero de noche pierden toda utilidad.

Es lo desconcertante de verlos no cumpliendo su función, el recuerdo de que somos las personas las que le damos sentido a los lugares, y no al revés.

Es por eso que le tengo tanto aprecio a la portada de F♯ A♯ ∞, el álbum debut de Godspeed You! Black Emperor —mi favorita, de hecho—, por todo lo que expresa con apenas una imagen monocromática: las grandes infraestructuras humanas, pese a parecer eternas e indestructibles, en realidad son frágiles, vulnerables y susceptibles a la irrelevancia si la gente se olvida de ellas. Es la amenaza implícita de la impersonalidad, de pensar que todos esos lugares que conocemos, habitamos y recorremos a diario eventualmente quedarán reducidos a nada.

 

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1 comentario en “Espacios liminales: la forma de terror más sutil, y también la más real”

  1. Muy buena reflexión, Jesús, certera y bien desarrollada. Me ha gustado en especial esta frase: “Es lo desconcertante de verlos no cumpliendo su función, el recuerdo de que somos las personas las que le damos sentido a los lugares, y no al revés”. Sí que es desconcertante, sí.

    Un abrazo.

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